lunes, 17 de noviembre de 2014

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Me levanté
a beber un vaso de agua 
Y allí,
 a las tres de la madrugada,
con la vista clavada en el suelo 
y el sonido de la nevera
como música de fondo,
sólo Dios sabrá por qué
decidí hacer balance de mi vida.
Tuve suerte: el sueño 
llegó enseguida.

Karmelo Iribarren


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