martes, 1 de enero de 2013

Michael Rivero


“La mayoría de la gente prefiere creer que sus líderes son justos e imparciales incluso ante la evidencia de lo contrario, porque una vez que el ciudadano ha reconocido que el gobierno bajo el que vive es mentiroso y corrupto, tiene que decidir qué va a hacer al respecto. Emprender la acción ante un gobierno corrupto supone un riesgo para la propia vida y la de las personas queridas. La mayoría de la gente no tiene la valentía necesaria para afrontar esa elección. De ahí que la mayor parte de la propaganda no esté diseñada para engañar al pensador crítico sino sólo para dar una excusa a los cobardes morales para no pensar en absoluto.”

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