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El tiempo todo calma....


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No me interesa...

LA INVITACIÓN

No me interesa lo que haces para ganarte la vida.
Quiero saber qué es lo que deseas,
y si te atreves a soñar que encuentras
lo que tu corazón anhela.

No me interesa cuántos años tienes.
Quiero saber si te arriesgarías
a parecer un tonto por amor,
por tus sueños o por la aventura de estar vivo.

No me interesan qué planetas hacen la cuadratura de tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu propio dolor,
si las traiciones de la vida te han abierto una herida
o si te has encogido y cerrado
por el temor a sentir más dolor.

Quiero saber si puedes vivir con dolor,
el mío o el tuyo,
sin intentar esconderlo o disfrazarlo o resolverlo.

Quiero saber si puedes vivir con alegría,
la tuya o la mía,
si puedes danzar, salvajemente y
dejar que el éxtasis te llene
hasta las yemas de los dedos de las manos y de los pies,
sin advertirnos que debemos tener cuidado y ser realistas,
ni recordarnos las limitaciones del ser humano.

No me interesa si es verdad la historia que me cuentas.
Q…

SOY

En la noche que me envuelve, negra, como un pozo insondable, doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable. En las garras de las circunstancias no he gemido, ni llorado. Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado. Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror. No obstante, la amenaza de los años me halla,
y me hallará, sin temor. Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda: Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.

Me encanta volar...

'
Pensamiento de Clarice Lispector Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.

Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en l…