martes, 15 de diciembre de 2015

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“Tú puedes escribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes aventarme al fango
y aún así, como el polvo… me levanto.
¿Mi descaro te molesta?
¿Porqué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros
bombeando en la sala de mi casa…
Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto,
así… yo me levanto.
¿Me quieres ver destrozada?
cabeza agachada y ojos bajos,
hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado.
¿Mi arrogancia te ofende?
No lo tomes tan a pecho,
Porque yo río como si tuviera minas de oro
excavándose en el mismo patio de mi casa.
Puedes dispararme con tus palabras,
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, me levanto.
¿Mi sensualidad te molesta?


¿Surge como una sorpresa
que yo baile como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?
De las barracas de vergüenza de la historia
yo me levanto
desde el pasado enraizado en dolor
yo me levanto
soy un negro océano, amplio e inquieto,
manando
me extiendo, sobre la marea,
dejando atrás noches de temor, de terror,
me levanto,
a un amanecer maravillosamente claro,
me levanto,
brindado los regalos legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.”

Maya Angelou...........

La excelencia

 " La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía "

           
Aristóteles

adivina



ADIVINA

Lo que es impalpable
pero
pesa

lo que es sin rostro
pero
hiere

lo que es invisible
pero
duele.

Orides de Lourdes Teixeira Fontela

sábado, 21 de noviembre de 2015

Pandero...

Con palabras usadas, gastadas por el tiempo y la costumbre, cuyo último temblor ya no se siente.
Con palabras, como sueños, quemadas por la vida, esta noche de lluvia hablo contigo, trato de hablar al menos, ligeramente ebrio, construyendo cada sílaba en el país de nunca jamás, y sintiendo esa repentina lucidez con la que, de pronto, rompemos la rutina de ser y conocemos, sintiendo, digo, esa rara sensación, distante y desangrada, del whisky, de la noche y el silencio, de la entusiasta desesperación con que aceptamos la derrota, de ese vértigo, a veces, sólo a veces, tuyo y mío, donde morimos sonriendo con los ojos abiertos.
Sintiendo lo poco que es un beso al fondo de tu lengua, o tus ojos mirándose en los míos, o nuestras manos unidas en el aire, recorriendo un museo de aceptados fracasos.
Desfilan, batallón desolado de fantasmas, nombres y nombres con distinto eco.
Pretendemos, con abolidos rostros, fechas caducadas, ciudades imposibles, contestar una vieja pregunta cuya respuesta sólo la muerte ya conoce.
Años y años, voluntarios exilios de seres y países, los hijos que no quise tener, los que tú sí tuviste, el temblor del deseo que aún guardas en tu piel, mi repetido navegar de cama en cama, se reúnen y afirman su destino frente a la ceremonia del amanecer.
Y todo lo sabemos y está escrito en tus ojos, sin embargo hoy, este día con sol, -tan raro en Bogotá- de finales de julio, de algún año cualquiera, te propongo mi amor, sé que tú aceptarás, con palabras usadas, te propongo mentirnos.
Pasada ya la noche, quietos frente al espejo, mientras yo me afeito y tú te pintas los labios, te propongo mi amor, decir que nos queremos.
Decir -y son tan sólo ejemplos- "hoy existe la vida por nosotros" o "tú no te morirás nunca" o, tal vez, "aún hay noches y noches que esperan nuestros abrazos, ese especial calor de dormir abrazados".
Olvidando, tratando de olvidar nuestro pasado, ignorando el futuro, sin duda inalcanzable, con palabras gastadas, decir y repetir -es otro ejemplo- "gracias mi amor por haber existido".
Al menos por un rato -a nadie molestamos- con palabras usadas mentirnos y mentirnos, mentirnos contra el tiempo, despreciar su victoria.
Envío:
te dejo este poema confuso, absurdo, largo, para que tú lo tengas como un pañuelo viejo a los pies de tu cama, para que tú lo tengas, y un día te lo encuentres, confuso, absurdo, largo, un día como éste -cuando ya no estaremos- y recuerdes, debajo de la ducha, que alguna vez te quise -mentiras y mentiras- que alguna vez te quise -era un día de julio- con palabras usadas, como un disco rayado, que recuerdes, mi amor, esta letra de tango. 

Saramago




...Leyendo se acaba sabiendo de todo, Yo también leo, Por tanto algo sabrás, Ahora ya no estoy tan segura, Entonces tendrás que leer de otra manera, Cómo, No sirve la misma forma para todos, cada uno inventa la suya, la suya propia, hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, Si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa... A no ser que esos tales ríos no tengan dos orillas sino muchas, que cada persona que lea sea, ella, su propia orilla, y que sea suya la orilla a la que tendrá que llegar. 

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