martes, 1 de septiembre de 2015

En recuerdo....Wayne Dyer





Puedes mirarte a ti mismo con ojos nuevos y abrirte a nuevas experiencias que nunca llegaste a pensar que podrían estar dentro de tus posibilidades como ser humano, o puedes seguir haciendo las mismas cosas, de la misma manera, hasta que te entierren.
Tú eres quien determina lo que vales sin necesidad de dar explicaciones a nadie. Y tu propio valor que es un hecho en sí no tiene nada que ver con tu comportamiento ni con tus sentimientos.
Sólo los fantasmas se revuelcan en el pasado, explicándose a si mismos con descripciones basadas en sus vidas ya pasadas. Tú eres lo que eliges ser hoy en día, no lo que antes elegiste ser.
No puedes crecer y desarrollarte si sabes las contestaciones antes de que siquiera te hayan hecho las preguntas.
Acercándonos a otra persona con amor en el corazón, sin pedir nada sino tan sólo ofreciendo ese amor, creamos relaciones milagrosas.
La fusión de dos personas en una da como resultado dos medias personas.
¿Cómo puedes dar amor si no vales nada? ¿Qué valor tendría tu amor? Y si no puedes dar amor, tampoco puedes recibirlo. Después de todo, ¿Qué valor puede tener el amor que se le da a una persona que no vale nada? El estar enamorado, el poder dar y recibir, todas esas cosas empiezan con un ser que es capaz de amarse totalmente a sí mismo.
La postergación como forma de vida es una de las técnicas que puedes usar para evitar el hacer las cosas. Un no hacedor es a menudo un crítico, esto es, alguien que se echa para atrás y mira cómo los demás hacen cosas, y luego elucubra conceptos filosóficos sobre cómo están haciendo las cosas los hacedores. Es muy fácil ser crítico, pero ser un hacedor requiere esfuerzo, riesgos y cambios.



Wayne Dyer....


Queridos amigos,
Hoy nuestros corazones están llenos de amor y de tristeza mientras lloramos por la pérdida de Wayne Dyer, quien falleció mientras dormía en la noche del sábado.
Wayne era conocido en todo el mundo como un verdadero maestro, autor de best-sellers, y un hombre que inspiró a miles de personas a ir más allá de las limitaciones y a cumplir sus más profundas intenciones de amor, felicidad, éxito, salud y paz.
Wayne ha sido un amigo cercano de la familia Chopra durante muchos años, y fue una gran parte del Centro Chopra para el Bienestar, donde fue invitado especial en distintas oportunidades.
Él hablaba desde el corazón, y nos tocó con la profundidad de su amor, su sabiduría, su sinceridad, su humildad y su bondad.
Hay muchas historias de gente que cuenta como salvo su vida ayudándoles a encontrar la luz y el coraje cuando estaban en su punto más bajo.
Él también tenía un maravilloso sentido del humor, deleitándose en bromas y encontrando la alegría en la conexión, la enseñanza, y la vida.
Sentimos que la muerte de Wayne es una gran pérdida, sin embargo, sabemos que él veía la muerte del cuerpo físico como un retorno a la fuente, al amor puro.
El escribió, "Antes de emerger hacia una forma, éramos parte de Dios, con todas las cualidades inherentes de un Creador que nos envía con abundancia, creatividad, amor, paz, alegría y bienestar.
Todos y cada uno de nosotros representamos a Dios o al Espíritu que se revela a sí mismo en nuestro planeta.
Recuerda que tu vida es más grande que tú, y dedícala a algo que refleje la conciencia de tu Divinidad”.
Siendo joven, Wayne leyó el cuento de León Tolstoi "La muerte de Iván Ilich", sobre un hombre que llega al final de su vida y se lamenta preguntando: "¿Qué pasa si toda mi vida estuvo mal?"
Wayne estaba profundamente conmovido y sacudido por la historia, y él mismo escribió una nota que decía:
"Querido Wayne, no mueras con tu música aún dentro de ti."
Él decía que había vivido toda su vida con esa intención. Todos nosotros hemos sido bendecidos gracias a que Wayne ha compartido su música, su amor y su sabiduría.
Su canción divina seguirá sonando en el universo, tocando nuestros corazones y espíritus por toda la eternidad.
Con amor y gratitud por el cariño que todos compartimos,
Deepak Chopra y el Centro Chopra

Recordando...

Una canción sacada del baúl de mi ogrolescencia.... cuantas veces vi el video original?, coreografía aprendida casi de memoria, aquí es cuando levanta la pierna, aquí los brazos, aquí la vuelta.... aún cuando Rod me lleva siglos, de muchos modos envejecemos al mismo son....

lunes, 31 de agosto de 2015

YO? te acostumbraste?.



Sé que la gente se acostumbra. Pero no debería.
La gente se acostumbra a vivir en un apartamento  interior
y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor.

Y como no tiene vistas, luego se acostumbra a no mirar hacia  afuera.
Y como no mira hacia afuera luego se acostumbra a no abrir de todo las cortinas.
Y como no abre las cortinas luego se acostumbra a encender más pronto la luz.
Y a medida que se acostumbra, olvida el sol, olvida el aire, olvida la amplitud.

La gente se acostumbra a levantarse por la mañana sobresaltado porque es la hora.
A tomar el café corriendo porque va atrasado.
A leer la prensa en el autobús porque no puede perder el tiempo del viaje.
A comer un sandwich porque no hay tiempo para almorzar.
A salir del trabajo porque ya es de noche.
A dormitar en el autobús porque está cansado.
A acostarse temprano y dormir profundo sin haber disfrutado el día.

La gente se acostumbra a abrir el periódico y a leer sobre la guerra.
Y aceptando la guerra, acepta los muertos y que haya una cifra de muertos.
Y aceptando la cifra acepta no creer en las negociaciones de paz,
acepta leer todo el día sobre guerra, sobre cifras, sobre su larga duración.

La gente se acostumbra a esperar el día entero y escuchar al teléfono: hoy no puedo ir.
A sonreír a la gente sin recibir una sonrisa de vuelta.
A ser ignorado cuando necesitaba tanto ser visto.
La gente se acostumbra a pagar por todo lo que desea y necesita.
A luchar para ganar el dinero con qué pagar.

Y a ganar menos de lo que necesita.
Y a hacer colas para pagar.
Y a pagar más de lo que las cosas valen.
Y a saber que cada vez pagará más.
Y a buscar más trabajo, para ganar más dinero, para tener con qué pagar en las colas en las que se cobra.

La gente se acostumbra a andar por la calle y ver carteles
A abrir las revistas y ver anuncios.
A encender al television y ver publicidad.
A ir al cine y engullir anuncios.
A ser instigado, conducido, desnortado, lanzado a la infinita catarata de productos.
La gente se acostumbra a la polución.


A las salas cerradas con aire acondicionado y olor a cigarro.
A la luz artificial con su ligero temblor.
Al choque de los ojos con la luz natural.
 A las bacterias del agua potable.
A la contaminación del agua del mar,
A la lenta muerte de los ríos.


Se acostumbra a no oír los pájaros, ni el gallo de madrugada, a temer la hidrofobia de los perros,
a no coger la fruta a pie del árbol, a no tener ni siquiera una planta.
La gente se acostumbra a demasiadas cosas para no sufrir.

En dosis pequeñas, intentando no percibir, se va apartando un dolor de aquí,
un resentimiento de allí, una revuelta allá.
Si el cine está lleno la gente se sienta en primera fila y tuerce un poco el cuello.
Si la playa está contaminada la gente solo moja los pies y suda en el resto del cuerpo.

Si el trabajo es duro la gente se consuela pensando en el fin de semana.
Y si el fin de semana no hay mucho que hacer la gente se acuesta temprano
y aún queda satisfecho porque siempre tiene sueño atrasado.

La gente se acostumbra para no rallarse en la aspereza, para preservar la piel,
Se acostumbra para evitar heridas, sangrados, para esquivarse
de la faca, de la bayoneta, para proteger el pecho.
La gente se acostumbra para proteger la vida que poco a poco se gasta y, que
de tanto acostumbrarse, se pierde de sí misma.

"Eu sei, mas não devia". Marina Colasanti.

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En el acto ingenuo
de tropezar dos veces
con la misma piedra
algunos perciben
tozudez
Yo me limito a comprobar
la persistencia de las piedras
el hecho insólito
de que permanezcan en el mismo lugar
después de haber herido a alguien.

(de Inmovilidad de los barcos, 1997)

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